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El contexto social y político de la comunicación escrita, hoy,
se caracteriza por una continua revolución tecnológica, que ha supuesto para
todos los ciudadanos europeos la necesidad, considerablemente creciente, de
dominar habilidades multilingües, para poder participar en la sociedad del
conocimiento, multicultural e inclusiva del siglo XXI. Así, los ordenadores no
sólo han introducido nuevas formas de generar y organizar el contenido de la
escritura, sino que han incorporado un componente textual en las relaciones
sociales entre colectivos con diferentes características físicas, psíquicas y
étnicas.
En consecuencia, en la última década se ha producido una
evolución en los enfoques conceptuales e investigadores sobre la escritura, en
los que se integran las perspectivas cognitiva, social y cultural del lenguaje
escrito.
Dadas las exigencias de las nuevas directrices políticas
europeas (decisión nº 1720/2006/CE del Parlamento Europeo, en el Consejo de 15
de noviembre de 2006, por la que se establece un programa de acción en el ámbito
del aprendizaje permanente) y las líneas marcadas por la investigación sobre la
composición escrita (MacArthur, C. A; Graham, S. y Fitzgerald, J. 2006.
Handbook of Writing Research. New York: Guilford Press), se convierte en una
necesidad social que todos los ciudadanos europeos (con independencia de sus
circunstancias personales), desarrollen competencias sobre procesos cognitivos y
multilingües involucrados en la composición escrita. De otra parte, en la
perspectiva sociocultural sobre la escritura se destaca, sobre todo, la función
que tiene el lenguaje escrito en el desarrollo de la identidad personal,
estrechamente ligada a la autopercepción de competencia social, al autoconcepto,
al sentimiento de pertenencia cultural y a la construcción del género (Knopp y
Pollard, 2001); todo ello en interacción con un contexto multicultural e
informatizado. El lenguaje escrito puede asumir esta función si en su desarrollo
se aplican estrategias multilingües e interculturales. |